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22.1.09

.sueños atrasados. .21.01.09.

Llegué a casa de Lili como si estuviera muy lejos, en un lugar extranjero, como si yo llegara de muy lejos y no fuera esperada pero tampoco resultara mi presencia en una sorpresa grata. La cotidianidad de lo lejano. Lili está en la habitación, todo parece azul muy pálido y la ventana es muy grande aunque no consigue filtrar demasiada luz dentro. Ella está sentada en la cama blanca y lee unas fotocopias para clase. Pero más que estar sumergida en la lectura parece que la comentara con alguien más, alguien que se encontrara en la cocina, junto a la habitación, y que pudiera escucharla aunque no fuese visto. Quizá Frank o Juan Pablo.
Me siento junto a ella y parece que no se da cuenta. Continua leyendo. Cuando veo el texto se supone que fuera un escrito de Sacha Baron Cohen. Pienso en lo ridículo que debe ser un texto de él pero al irlo leyendo me doy cuenta que es muy distinto a lo que pensaba. En alguna parte dice algo como "Mexico City should improve their manners cause now I'm falling in love with New Orleans". Quisiera continuar leyendo pero la voz de Lili me interrumpe, le dice a su interlocutor que entre el texto se filtra la letra de una canción que le gusta mucho. Comienza a leer la canción, aparentemente habla de un personaje solitario perdido en una ciudad donde va cayendo la noche, en el punto en que aún todo es azul, hace un recuento de todo sin hablar de él. Termina con una frase como "I'm with you. You're with me". Pero mientras miro esta frase se va volviendo más compleja, cambian las palabras, crece, cambia de colores. No puedo enfocar bien el resto del texto ni ya nada más.
Entonces despierto.



En mi sueño suena "Queen of New Orleans" de Bon Jovi.

13.12.08

.sueños atrasados. .06.12.08.

Me llegaba un mail de Esther. Una especie de mensaje comunitario dirigido a decenas más de personas con una especie de ensayo casual y espontáneo en el que presentaba una serie de reflexiones sobre la influencia del azucar en distintos grupos musicales. No puedo leer el mensaje concretamente, solo puedo mirar la pantalla demasiado blanca.




En mis sueños suena "Real sugar" de Roxette.

15.11.08

.sueños atrasados. .14.11.08.

Mi celular sonaba desde la habitación contigua. Todo está demasiado iluminado y demasiado vacío. Corro para contestarlo no alcanzo. Cuando lo tomo entre mis manos me llega un mensaje. El celular de convierte en una pantalla, en una tarjeta, en una carta. El texto brilla en grandes letras negras contra el fondo blanco. Es un mensaje de Dante, cuando veo su nombre digo en voz alta, como si le hablara a él, que es raro que me llame después de tanto tiempo. El mensaje se abre como si respondiera, me dice que me apure, que ya están todos ahí. El ahí es muy lejos, tengo que emprender un pequeño viaje. Tengo una conciencia extraña de la reunión, como si tuviera la cita concertada desde mucho tiempo antes pero no hubiera recordado que era ese día. Imaginaba entonces a todos reunidos en casa de Luis, los viejos habitantes de antes, y me extraña que hayan decidido reunirse de nuevo después de tanto tiempo. Es extraño que entre todos ellos no esté Bake. También es extraño que haya sido precisamente Dante quien me llamara. Pero entonces la idea cambia, la reunión es otra, ahí sólo estarán Dante y Luis y muchos desconocidos. No sé cómo acepté ir, quisiera declinar entonces pero no puedo. Al mismo tiempo siento que nunca saldré de ese cuarto.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "The world is not enough" de Garbage.

16.10.08

.sueños. .15.10.08.

Te había enviado un mail, aunque no podría precisar si era el mismo cuento o alguna estructura caótica de todas las palabras que suenan como tú. No había pasado mucho tiempo, lo que podía significar unas horas, unos días, una vida tendida entre los dos eventos; y tus mensajes aparecían en mi ventana en blanco, mientras tú estabas offline. Era sorprendente encontrarte, después de tanto tiempo. Veía tus mensajes como me iban llegando, siempre con una sensación de que todo lo que yo pudiera responder era mínimo ante la cantidad de palabras que hilabas para mí. Escribías y escribías, tus mensajes llegaban a destiempo, o quizá los míos, escribía poco porque tenía poco qué responder. Y a ti no parecía importarte, como si simplemente dejaras ahí los mensajes para mí, para que los recogiera cuando quisiera.
Todo parecía hacer ruido en mi casa, todo parecía requerirme inmediatamente y yo tenía que leer entrecortadamente lo que ponías. Me levantaba constantemente, sentía la necesidad de checar todo, como si pudiera caerse sin mi presencia. Tú no dejabas de escribir, y eran muchas letras y tan corto el mensaje. No me sentía inquieta por atraparlo todo, me bastaba saber que ahí estaba. Cuando regresaba, al final, todo se había desconectado y tu ventana permanecía abierta, como si colgara muerta en medio del blanco. Tus últimas palabras de despedida eran incoherentes y faltas de significado. Pero, escondida, entre líneas pasadas, quedaba inconexa la frase: te quiero por conservarte tibia.
Despierto constantemente.




En mi sueño suena "Te doy una canción" de Silvio Rodriguez.

28.9.08

.sueños. .28.09.08.

Nuestra casa parecía de puertas abiertas. Grande y falsa, como los muebles en exhibición de una tienda. Pasillos luminosos pero opacos, enormes y convergentes hasta nuestra habitación: una sola cama. Me encuentro con mi primo Andrés como si viviéramos juntos, tenemos unos invitados rituales, como si cada cierto tiempo se repitiera la misma dinámina. Atravesamos sitios, vamos de un lado a otro, caminamos, subimos, en el transcurrir se resumen todas las acciones: no recuerdo los espacios. A uno de ellos lo conozco, está cerca de algún modo y es como si nuestra historia estuviese incompleta. Lo miro, a veces, y él también me mira, pero no hablamos. En cierto modo lo evado y yo misma me ubico lejos.
No hay modo de medir los días ni tampoco de conocer la rutina por completo. En algún momento nos levantamos Andrés y yo, nuestras camas están unidas por los pies y dormimos como una imagen reflejada. A nuestros lados los sitios están vacíos: se han ido. Entonces me siento culpable por haber montado aquel teatro silente, miro la almohada donde él dormía y tiene algo escrito con la tinta corrida sobre la tela blanca. Pero no lo leo. Sé que volverán hasta dentro de un año y entonces siento que el tiempo se alarga y aquella premisa resulta casi imposible de alcanzar. Andrés no dice nada pero siento que me recrimina, que todos me recriminan.
Me propongo escribirle una carta y comienzo por hacer referencia a una película cuyo nombre no puedo recordar. Doy vueltas y vueltas pero si no recuerdo el nombre no hay modo en que pueda iniciar. Salgo a la calle y hay una chica muy alta y muy rubia esperándome, la alcanzo y camino a la par de ella. Nos dirigimos a un estacionamiento. Le pregunto por las películas que conoce de cierto actor que sale en la que yo busco, refiero el título de algunas que yo consigo recordar. Ella me dice que la única película que ha visto de él es una cuyo título lleva la palabra 'colmillo'. No recuerdo yo esa película, me detengo dudosa ante la puerta de su auto.
Entonces despierto.



En mi sueño suena "Casiopea" de Silvio Rodriguez.

11.9.08

.sueños. .11.09.08.

Estoy dentro de una amplia habitación, esas habitaciones enormes de casas viejas, con baldosas verdes de formas complicadas. Está vacía, además del polvo y el aire encerrado, de un lado hay una puerta y del otro se adivina apenas la salida hacia un balcón. Me baño dentro de aquella habitación, conductos de agua por el techo derivan en regaderas que la arrojan sobre mi cuerpo vestido, que luego se escapará hacia las puertas. Me ilumino sólo con la luz que logra filtrarse por la salida al exterior.
Del otro lado de la puerta está Lili, me habla aunque es poco lo que puedo entender de todo lo que dice. Le digo que pronto saldré y hablaremos, ella insiste en si me llevaré el perro a casa. Recuerdo entonces que le dije que lo pensaría, cuando ella abre la puerta y un pequeño french puddle entra rápidamente al cuarto, dando vueltas y mojando sus pies en el agua. Yo ya no estoy mojada. Lo levanto y le digo a Lili que no me gustan los perros, que mi mamá tiene asma y que no podría lidiar con él dentro de la ca. Ella parece aceptarlo sin más y caminamos juntas hacia otros lugares de la casa.
En realidad la casa es enorme, como una ciudad contenida en sí misma a través de pasillos y cuartos irregulares que van cambiando constantemente de estilo, pero que jamás dejan entrever el exterior. Caminamos mucho, atravesamos pequeños puentes, salones, patios interiores. La casa es entonces una escuela y hay una gran reunión a la cuál tengo que llegar.
En un patio interior, completamente recubierto de cemento, hay muchas personas, muchos niños y padres, y hay alguien entre todas ellas que habla fuertemente tratando de guiarnos. Intentan rezar, pero es imposible poner un orden. Los textos están en distintos formatos, cada quien sostiene folletos, libros, hojas sueltas, con distintas frases que no alcanzan a organizarse. Yo sostengo una gran hoja de periódico, toda en negro con pequeñas letras blancas con alguna oración. Lo religioso se ha confundido con otros discursos y nadie está seguro de lo que debe decirse. Yo trato de comenzar, de leer lo que dice aquel periódico pero cuando trato de enfocarlo las letras se vuelven más pequeñas, más incompletas y no entiendo las frases. La voz en alto me dice que si no sé leer, así que me detengo. Un grupo sentado frente a mí sostiene más folletos y veo entonces que tienen textos que los demás desconocen.
Dejo el lugar y vuelvo a internarme por los pasillos de la casa, me alejo, termino en una cocina, sentada en una mesa redonda de madera clara. Frente a mí hay una mujer que toma té o café en silencio. Entonces entra mi madre a la cocina y se sienta junto a ella y le dice algo en voz baja. Yo no necesito escucharlas para saber lo que están diciendo. Le pregunto a mi madre si mi abuelo ha muerto. Ella no responde nada y sólo me mira, adivino sus respuestas y siento el aire más espeso, algo golpea mi pecho. Vuelvo a adentrarme en los pasillos de la casa hasta que entro, de noche, en la habitación de mi otra abuela. El lugar parece enorme y a lo lejos sólo se vislumbra la cama, la luz clara que entra por la ventana apenas si alumbra la figura recostada en la cama. Mi abuelo, sin sábanas, sin almohadas, su cuerpo frágil acostado, extendido, en la cama. No tiene camisa y su torso luce extremadamente delgado, su respiración violenta oscila entre agigantar su pecho y pegar la piel a los huesos. Respira bruscamente, antecediendo el momento en que dejará de hacerlo. Una voz que debe ser suya pero más grave me pregunta porqué no lo toco, aunque sus labios no se mueven. Pongo mi mano extendida sobre su pecho, su piel está fría, suave, delgada, como si en cualquier momento mi mano fuese a perderse en ella como en un cuerpo de agua. Su respiración casi parece una melodía triste, siento entonces que hay muchas personas, vestidas de negro, alrededor de nosotros, que lo miran sin ojos en esos últimos momentos.
Lo miro triste, tranquila, llena de amor.
Y entonces despierto.



En mi sueño suena "I cannot look away" de Sounds Of The Blue Heart.

9.9.08

.sueños. .09.09.08.

Haces posible lo imposible. Afuera el piso está cubierto de nieve pero hace calor. Pequeñas casas amarillas sobresalen de entre la profunda nieve demasiado blanca, sin un orden lógico. Camino, como buscando algo, como queriendo llegar a alguna parte y a la vez como si vagara también yo sin orden.
Las cosas vienen a mí de manera desordenada. Hay una pantalla amarilla y en ella pongo su mail, entonces sé que tu contraseña es "similar a mí". Tienes un blog que acabas de abrir y sólo tiene una imagen, de esta misma nieve y estas mismas casas amarillas, pero no se ve nadie en la foto. Parece que no dices nada, pero alguien junto a mí va a otra sección y encontramos una especie de diario indescifrable. Se divide en fragmentos que parecen poco tener que ver, algunos hablan de episodios concretos de tu vida, de textos que copias o sobre los que reflexionas, todo parece tener que ver contigo pero nada eres tú. Al final una pequeña parte personal menciona a tu nueva novia, llamada Paris, que su cumpleaños fue hace poco y, a grandes rasgos, que eres feliz.
Me alejo caminando entre la nieve, de nuevo, sin rumbo, leo en lo blanco más cosas sobre ti, escritas por ti, dirigidas a ti, como si alguien espiara constantemente tu vida y ahora fuese yo, encima de lo que eres. Hay muchas frases que se repiten, que te despojan de la información innecesaria, que te desnudan hasta volverte de nuevo tú, en el origen de las cosas. Todo se vuelve entonces demasiado blanco. Camino hacia la misma casa donde se encontraba la pantalla amarilla. Es pequeña, en medio de la nieve, ya no parece haber nadie alrededor, parece encontrarse en el último rincón posible. Dudo antes de abrir la puerta porque sé que adentro estarás tú.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Para no olvidar" de Andrés Calamaro.

8.9.08

.sueños. .08.09.08.

Hay muchas personas hablando cerca de mí y hablándome a mí. No puedo verlas, me encuentro frente a un fondo negro y todo ocurre detrás. No entiendo lo que dicen, quizá cuentan algo pero no puedo entenderlas. Llegan cartas a mis manos que no están dirigidas a mí, como si interrumpiera una conversación ajena. Cartas con letras pequeñas y verdes, demasiado juntas. Trato de leerlas pero tampoco las entiendo. Una voz de fondo me dice que espere seis noticias. O quizá son siete.
Tal vez pasa algo más, pero entonces despierto.



En mi sueño suena "Shimmer" de Fuel.

12.8.08

.sueños. .12.08.08.

Leo cartas que no están dirigidas a mí. Fuera de lo blanco del papel todo lo demás es oscuro, ni siquiera alcanzo a ver mis propias manos sosteniéndola. Las palabras son femeninas. Solo puedo recordar una de las frases finales: Nada me ha hecho más feliz que haberme casado contigo.
Supongo que después despierto.




En mi sueño suena "Y todo lo demás" de Andrés Calamaro.