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6.12.08

.sueños atrasados. .03.12.08.

Jessica había ido a visitarme, sentí que ambas nos encontrábamos demasiado lejos. Estaba sentada en el primer piso de un restaurante, en un pasillo estrecho y hacia el final se escuchaba el sonido de un tren como si pasara justo junto a nosotros. Estaba sentada en una mesa con varios hombres, no hablaba, apenas si los conocía de vista y sentía que estaba ahí por Jessica, pero Jessica no estaba.
Uno de ellos me miraba cada cierto tiempo, me hacía preguntas y trataba de incluirme en la conversación, pero eso me hacía sentir incómoda. Me preguntaba si ya lo conocía, o el por qué de su interés.
Siento que ha transcurrido demasiado tiempo y me voy, los dejo ahí sentados y me doy cuenta que es la única mesa que continua ocupada, no hay nadie más. Camino y llego hasta una especie de catacumbas, aunque en realidad se trata del metro. Pero todo luce derruido, de cemento tosco, sin pintar. Avanzo por un pasillo pero miro a lo lejos varios túneles por donde podría avanzar, varios pilares que apenas si sostienen el peso sobre mi cabeza. Escucho al metro pasando como si pasara junto a mí, detrás de mí, sin que yo pudiera verlo. Camino sin saber hacia dónde me dirijo hasta que llega un hombre muy alto y me toma de la mano, me dice que tenemos que avanzar. Avanzamos rápidamente pero siento como si flotara un poco por encima del suelo, él sigue jalándome de la mano y aunque va frente a mí siento que siempre estoy viendo sus ojos. El metro pasa frente a nosotros, sin detenerse, violentamente, todo parece suspendido hasta quedar en una imagen congelada. Ya sé cuál es la película, le digo, ya la he visto antes. Y todo se detiene, él me mira triste porque sabe que lo he descubierto, yo me pregunto cómo no lo había recordado antes.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Cine de verano" de Corcobado.

6.9.08

.sueños. .06.09.08.

Camino por largos pasillos de madera que se sostienen en la nada. Como enormes juegos infantiles, con cruces en esferas de colores y bordeados por cuerdas débiles. Mucha gente más pasa, hacia algún lado, y yo camino sobre zonas verdes como si así pudiera ir de un país a otro, atravesando enormes distancias. Mi padre camina junto a mí, sin hablar, sin verme, a paso rápido. Yo hablo por teléfono con María y le digo que quiero verla antes de irme, ella habla animósamente sobre algo que le sucedió y su voz suena tan feliz que yo misma me siento feliz, pero al mismo tiempo no sé si podremos vernos. Tengo la sensación de que cuando llegue a mi destino entonces, irremediablemente, tendré que partir.
Sucedían muchas más cosas que se fueron borrando ante la despedida de Jessica. Y entonces despierto.




En mi sueño suena "Me llaman octubre" de Love Of Lesbian.

29.8.08

.sueños, .29.08.08.

Despierto cuando escucho que Jessica se levanta de la cama. Parece ser temprano, escucho como se arregla tomando sus cosas del escritorio. Recuerdo su examen de japonés y le digo que no olvide que su nombre se escribe Jesika. Aunque es inexacto, quizá sería Hesika. Me levanto yo también y me dirijo hacia la sala, ella camina detrás de mí. Entonces noto que la puerta de la entrada está ligeramente abierta. Siento un miedo extraño, como una violación completa de mi intimidad ante una puerta abierta. Le reclamo a Jessica pero ella dice que yo fui la última en irme a dormir, le digo que ella es la más descuidada y que bajo ninguna circunstancia podría haber dejado la puerta abierta. Miro inquisitivamente mi computadora, mi disco duro, mis libros, mis películas, pero todo parece estar exactamente en su lugar. Me siento confundida, como si necesariamente alguien hubiese tenido que abrir esa puerta y su acción se volviera completamente inútil ante el descubrimiento de no haberse robado nada.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Your heart is an empty room" de Death Cab For Cutie.

22.8.08

.sueños. .22.08.08.

Caminaba con Dulce sobre la calle de atrás de la universidad. Íbamos rápidamente, probablemente a comer, y hacía mucho calor. Hablábamos sobre algún tema con el que estaba fastidiada, así que iba un poco de malas. Pasábamos frente al sushi y en una de las mesitas que están fuera veía a Jessica y a Víctor comiendo. La mesa era muy pequeña, de manera que sólo cabía un plato sobre la superficie y no parecía precisamente de sushi. Se encontraban muy cerca y acaramelados, de manera que en una escena digna de "La dama y el vagabundo", Víctor le daba de comer en la boca.
Dulce parecía no percatarse de ello y seguía hablando, yo sólo los miraba y ellos tampoco se daban cuenta de que yo pasaba por ahí. Pensaba mentalmente en lo idiota que era Jessica por regresar con él, pero aún eso no superaba mi desconocido enojo inicial.
Por la mañana recordaba algunas otras partes del sueño que ahora se han ido. Eventualmente despertaba.




En mi sueño suena "Nuestra sociedad secreta" de Xabel Vegas y las Uvas de la Ira.

1.8.08

.sueños. .01.08.08.

Había una habitación, tan larga que parecía ser por sí misma una casa, en medio de un terreno irregular y separado de todo. Había algo que me unía a esa habitación, volví a ella y entraba por la primera puerta, habían muchas más a lo largo de ella y todas se encontraban en un costado. Dentro, todo estaba completamente vacío, sólo las paredes pintadas de azul. La habitación se continuaba con ascensos y descensos hasta donde no alcanzaba a ver, a lo lejos podría haber más gente.
Cerca de mí se encontraban dos personas, altas, cuyas ropas no me dejaban verlos bien. Caminaban y por momento parecía que se unían en uno solo, como piezas independientes dentro de un caleidoscopio. Murmuraban cosas que prefería ignorar, pretendiendo que simplemente miraba la puerta.
Entonces entraba Jessica y me decía que la acompañara a comprar unas cosas y yo lo interpretaba como la oportunidad perfecta para huir y me iba con ella. Nos subíamos en su coche, que era demasiado pequeño, ella iba adelante con una chica que ya no es su amiga y justamente me hablaba de las razones por las cuáles discutieron. La chica no hablaba, ni siquiera apartaba su vista del frente y tampoco se movía, como si no estuviera ahí, y Jessica hablaba como si no estuviera ahí. Nos deteníamos en medio del estacionamiento de un centro comercial cuyas ruinas hacían suponer alguna clase de remodelación, éramos las únicas ahí. El lugar era exactamente igual al único supermercado que había en mi isla cuando era pequeña. Nos bajábamos nada más nosotras dos y caminábamos hacia la única tienda que parecía abierta, un pequeño local de ropa.
Dentro nada más se encontraba una dependienta, también perdida, era de tarde y yo suponía que pronto comenzarían a cerrar, pero todo lucía demasiado en calma. La ropa se amontonaba groseramente en todos lados, Jessica seguía contando algo que ya no podía entender mientras agarraba una pieza tras otra. Toda la ropa era de invierno y prácticamente toda era de color rosa pálido. Miraba de pronto alguna pieza pero siempre que me disponía a tomar alguna descubría que estaba manchada de negro. Dejaba a Jessica en la tienda y me iba.
Luego me encontraba en un cuarto, amplio, casi todo era demasiado alto y negro, y yo estaba recostada en la cama viendo la televisión. Junto a mí se encontraba Elena y me platicaba sobre Alejandra, me decía que habían tenido problemas desde que abandonaron Tijuana y que ya casi no se veían, que ella había estado evitándola sin necesidad. Me contaba también de su nueva pareja, Jerry, que me parecía un nombre extraño para una mujer, sobre todo como ella, tan menuda, delgada y femenina, con la piel ligeramente tostadas y su cabello castaño y rizado. Salíamos hacia otro cuarto y entrábamos como a un sitio con una enorme alberca, ella seguía contándome sobre la nueva novia de Alejandra pero no lograba ubicarla, ni entender dónde estaba. Me metía a la alberca y veía a un grupo de personas y escuchaba como si una voz interior me contara su historia.
Todo se volvía una especie de cuento de hadas, había una mujer alta de cabello largo y negro y también había un hombre alto y fornido. Su cuento era parecido al de la Bella y la Bestia, ambos nadaban a corta distancia, pero de pronto la mujer se alejaba hasta salir por la parte derecha de la alberca. Comenzaba a querer huir, caminando entre las sillas blancas en la orilla que se amontonaban como queriendo evitarle el paso. En su mente ya estaba huyendo sin despedirse y esperaba que nadie se diera cuenta, trataba de correr pero los obstáculos no la dejaban. Llegaba hasta el final y después había un campo de sal como si fuese de nieve, también le costaba caminar, como si la sal se interpusiera en sus pasos e hiciera que cayera constantemente. Cuando creyó que estaba suficientemente lejos descubre de pronto, ante una caída, que su pareja se encuentra junto a ella. La mira con tristeza, como si no entendiera la situación, le muestra un disco de vinilo viejo y le pregunta "¿No te gusta El Mago de Oz?". Ella lo mira y se arrodilla, en posición fetal, llorando. Mentalmente repite: por favor, que no me haga volver.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "No pienses de más" de Jorge Drexler.