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6.12.08

.sueños atrasados. .05.12.08.

Apenas acabo de despertar y camino por el departamento buscando algo. El lugar luce mucho más amplio y lleno de cosas que lo normal. Entro al cuarto y me encuentro con Karla, quien parece estar trabajando en una especia de proyecto. Luce también mayor, como si fuera de mi edad. Me dice que encontró un regalo ideal para que le dé a Eduardo. Abre una especie de acordeón de papel en azul, donde se ven recortadas siluetas de hombres y en letras blancas dice 'mi siguiente marido'. Le digo que es una idea curiosa y continuo con mi búsqueda, ella va rumbo a la sala.
Cuando entro a la sala veo a Sergio y a una amiga de Karla desayunando, como si fuera un departamento comunal. Les digo que ya estoy lista y todos bajamos.
Vamos en el coche de la chica, ella maneja y yo voy de copiloto. Detrás van Sergio y Karla. El coche es pequeño y azul, avanzamos por la ciudad como si fuera todo de juguete. Los edificios lucen enormes y con miles de pequeñas ventanas, todo brilla mucho y no hay calles establecidas si no el espacio entre un edificio y otro. Karla me dice que tienen que buscar una pantera de peluche para el proyecto que están terminando. Les digo que no tengo prisa y espero mientras pasan junto a edificios cuya planta inferior son sólo escaparates muy brillantes pero con pocas cosas. Llevo puestos unos shorts beige y unas sandalias y pienso que tendré mucho frío dentro de poco, o que quizá llueve, que fue una mala elección. Subo los pies sobre la parte delantera del coche, quebrándome completamente mientras trato de abrir un paquete de los muppets que me regalaron.
Nos detenemos frente a un edificio y Karla baja, la tienda está en el segundo piso y tenemos que esperar a que vaya a ver si encuentran lo que necesitan. Consigo abrir el paquete y dentro hay una rodillera con la imagen de la rana René y de Peggy. Luce plástica y estrecha. Sergio me dice que no me atrevería a usarla y le digo que por eso me puse shorts. Me cuesta trabajo ponerla en mi rodilla izquierda y cuando finalmente lo logro Karla regresa al coche, aunque no queda muy claro si consiguió la pantera o no. Miro la rodillera y ya no me parece que luzca bien, y pienso si la elección de ropa fue la adecuada.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Manamana" de The Muppets Show.

20.11.08

.sueños. .20.11.08.

Todas las paredes del departamento son de azulejos verdes. Paredes altas, como si fueran lo único que se encontrara ahí. Camino por entre pasillos, como si los cuartos no fueran si no vagas conexiones entre estos. Pasillos estrechos que no llevan si no a otros pasillos. Siento que estoy perdida, que llevo mucho tiempo atravesando de un lugar a otro, como si tuviera qué hacerlo pero sin saber por qué, moviendo cajas de un sitio a otro aunque todo sigue luciendo vacío. En algún momento me doy cuenta de que hay alguien detrás de mí, una voz hablándome a mis espaldas mientras yo realizo todos los movimientos sin voltear a verla. Parece contarme algo, decirme algo, pero sin esperar mi respuesta, sabiendo que finalmente lo escucho aunque no pueda hacer más que eso. Sigo perdida y tardo demasiado tiempo para en el cambio de un cuarto-conexión puedo mirarlo de frente, mientras también parece acomodar cajas de contenido desconocido. Es Beto, luce mucho más delgado, más pequeño que la última vez que nos vimos, y me habla con la naturalidad del tiempo que no ha pasado. Lo miro fijamente, detenida, mientras ahora él es quien parece ignorarme y no verme, aunque continue hablándome de cosas que, ahora me doy cuenta, no me interesan. Tardo más tiempo en entender quién es, con toda la dimensionalidad que podría representar, tardo en preguntarme porqué está ahí y porqué me habla. Cuando me doy cuenta del sinsentido de su presencia lo delato, le pregunto qué hace ahí y sin esperar respuesta le pido que se vaya. Parece como si su farsa hubiese sido descubierta, como si esperara de mi memoria que borrara ciertos momentos que ahora son demasiado claros. Se detiene un poco buscando algo qué decir pero vuelvo a decirle que se vaya, que no quiero escucharlo más y lo orillo hacia el pasillo por el cuál llegamos. Él se va por el pasillo pero no puedo mirarlo, como si me mantuviera al borde, dentro del cuarto. Escucho un ruido de alguien que camina apresuradamente por el pasillo en mi dirección y entonces entra un niño que salta lúdicamente mientras parece tatarear muy suavemente alguna canción que no entiendo. Lo miro extrañada, a veces está ahí y a veces no, como si parpadeara pero lo único que desapareciera fuera él, intermitentemente. Sé que está muerto, que lleva tiempo dando vueltas por estos pasillos y siempre espero no encontrármelo. Sé también que Beto se detuvo en el pasillo cuando el niño pasó, y, sin mirar dentro del pasillo, le digo que se lo lleve con él. Lo intenta pero no puede, escucho al niño escurrirse por sus manos mientras sigue saltando y desapareciendo. Regresa al cuarto, parece que tuviera un globo o una pelota roja en sus manos, entonces puedo escuchar su canción suave que sólo repite una tras otra vez: estás loca.
Entonces despierto.




En mis sueños suena "La nena monstruo" de Árbol.

17.9.08

.sueños a la siesta. .17.09.08.

Alejandra me llama por teléfono para preguntarme si no iré a clases. Le respondo que no, que no me siento con ganas. Al poco rato llaman a la puerta y voy a abrir y es ella. No sé si viene porque quiera saber cómo estoy o porque decidió de últimomento que tampoco quería ir a clases. Nos sentamos en los sillones de la sala, que son tres y son azules, platicamos. Entonces me llega un mensaje de Dulce con la misma pregunta y respondo de igual modo, al poco tiempo ella también llega y terminamos las tres sentadas sin más.
Tenemos algo más qué hacer, me dicen que ya es hora de que nos vayamos. Les digo que me esperen un momento, que tengo que ir a ver unas cosas antes. Paso por el cuarto y continuo hacia la habitación de mi hermano, que es la misma que tenía en la casa donde vivíamos cuando éramos pequeños. Le pregunto algo vanal, que quizá no viene a caso, me responde y me dice también que tome mis libros. No sé de qué libros me habla y entonces se levanta hacia el librero y me da un libro de pasta roja, con imágenes amarillas, el nombre del autor suena alemán aunque lo asocio mentalmente con Pirandello. Lo miro sorprendida y me pregunto cómo pude haber olvidado ese libro, siendo tan bueno, aunque al hojear la edición me parece completamente desconocida. Pero mi hermano insiste en que es mío. Me pregunta si ya he leído otro libro relacionado con espirales y le respondo que no, entonces saca una tomo grueso, con ese aire de bestseller norteamericano, en la portada la foto de un jardín cuyas nubes van cambiando de forma hasta formar un espiral casi morado. Me dice que es excelente, que me lo lleve, yo sólo miro el espiral y le pregunto si así se llama. Entonces el señala, más abajo, el título: "Los dos milagros".
Regreso al cuarto y les digo a las chicas que nos vayamos. Salimos a una calle que luce inglesa. Nos damos cuenta entonces que ninguna ha traído su carro y nos preguntamos qué hacer. Les digo que me parece que en la esquina hay una especie de transporte. Camino hacia una tienda cuya fachada está cubierta de ladrillos rojos y solo tiene algunas ventanas para mirar hacia el interior. Ahí venden toda clase de objetos relacionados con osos, aunque el lugar parece más un sitio de comida. Tiene un letrero que anuncia que para evitar la contaminación tienen un vehículo que sale cada cierto tiempo hacia donde los pasajeros necesiten ir. Pero el lugar luce cerrado.
Regreso con ellas justo cuando Gabriel pasa por la calle, manejando un jeep. Se detiene y nos regaña por no haber ido a clases, pero se ofrece a llevarnos a donde necesitamos. Me subo en el asiento del copiloto y ellas dos atrás, aunque de pronto también está Lili entre ellas. El viaje es confuso, entre zonas de viviendas y largos tramos de caminos verdes. Vamos platicando, algo relacionado con nuestro destino o con los libros. Pareciera que hay mucho ruido, no recuerdo las primeras partes de la conversación. Le preguntan a Gabriel por su madre, el comenta, de modo casi irónico, que sufrió un ataque al corazón. Me río y le digo que no tiene corazón por hablar así, me responde que no, que es su modo de preocuparse. Como si la solemnidad fuese algo completamente ajeno a él.
Estoy bebiendo café frío que pasamos a comprar, el me pide si puede tomar un poco y se lo doy. Al devolvérmelo le doy un sorbo y digo que le falta azúcar. Me dice que no, que el azúcar no remediará nada porque el café sabe malo, sin más.
De pronto atrás comienzan a hablar por su lado y Gabriel me dice que va a contarme una pesadilla que tuvo. Vamos atravesando una aparentemente interminable zona verde. Me dice que en su sueño iba a una posada con un hombre que conoció pero que ya está muerto. Era un hombre rubio, muy bajo. Era sencillamente un conocido pero iban juntos a una posada, casi podía imaginarme el sitio con una fachada roja y con aire claustrofóbico. Al igual que él, las demás personas en la posada eran simples conocidos o en algunos casos ni siquiera eso. La pesadilla residía ahí: una celebración con un conjunto de personas que no se importan para nada entre sí.
El mensaje de Dulce de "¿no vendrás a clase?" me despierta con un suave sensación de deja-vu.




En mi sueño suena "Hoy me dejaré" de Carlos Ann.

29.8.08

.sueños, .29.08.08.

Despierto cuando escucho que Jessica se levanta de la cama. Parece ser temprano, escucho como se arregla tomando sus cosas del escritorio. Recuerdo su examen de japonés y le digo que no olvide que su nombre se escribe Jesika. Aunque es inexacto, quizá sería Hesika. Me levanto yo también y me dirijo hacia la sala, ella camina detrás de mí. Entonces noto que la puerta de la entrada está ligeramente abierta. Siento un miedo extraño, como una violación completa de mi intimidad ante una puerta abierta. Le reclamo a Jessica pero ella dice que yo fui la última en irme a dormir, le digo que ella es la más descuidada y que bajo ninguna circunstancia podría haber dejado la puerta abierta. Miro inquisitivamente mi computadora, mi disco duro, mis libros, mis películas, pero todo parece estar exactamente en su lugar. Me siento confundida, como si necesariamente alguien hubiese tenido que abrir esa puerta y su acción se volviera completamente inútil ante el descubrimiento de no haberse robado nada.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Your heart is an empty room" de Death Cab For Cutie.