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8.2.09

.sueños atrasados. .06.02.09.

El auto se detiene en mitad de la nada. Vengo en la parte de atrás de la camioneta y tengo la idea de que el conductor ha salido a pelearse, pero después ya no hay nadie fuera. Ni queda nadie dentro. A lo lejos sólo se mira el paisaje desértico. Me bajo. Me siento mal, siento como si mi cuerpo se encontrara hinchado, como si por mi garganta subiera alguna clase de relleno. Siento mi garganta atorada y mi boca llena y me arrodillo tratando de vomitar pero no puedo. La sensación es dolorosa, como una herida interna que sangra. Continuo tratando de vomitar y cuando por fin lo logro es un líquido negro que cae al suelo. No me hace sentir mejor, continuo sintiéndome llena de malas cosas. Es algo que está mal dentro de mí y sé que tengo que escupirlo todo pero no puedo. Pienso en que todo dentro de mí es negro y no puedo escupirlo.
Avanzo hasta llegar a un centro comercial de varios niveles. Veo personas pasando junto a mí y que se alejan, atravesando los pasillos. Todo luce de un ambiente cálido, las paredes son anaranjadas y hay varias plantas. Yo subo escaleras, salto de un nivel a otro, veo tiendas de piedras preciosas en formas extrañas. Espero a alguien, quizá a la misma persona que estaba en el coche conmigo. Pero parece como si nunca fuera a llegar, como si ya estuviera ahí, en alguna parte, pero no fuera a llegar conmigo nunca. Me desespero pero no puedo hacer nada, continuo avanzando de un lado a otro, me desespero. Estoy mareada y quisiera vomitar de nuevo. Me detengo en un pasillo y quisiera poder soltarlo todo. Hay alguien detenido junto a mí, me mira como si le importara pero no hace nada. Me duele todo el cuerpo, quisiera que todo terminara, pero no puedo vomitar.
Entonces despierto.

31.10.08

.sueños atrasados. .28.10.08.

Me encuentro en un punto indefinido, una especie de supermercado a mitad de la nada. Alguien llama desde afuera y salgo. Atravieso anaqueles y objetos coloridos, principalmente anaranjados. Afuera está mi padre y dice que tenemos que irnos antes de que lleguen las aguas. Hay un sólo camino de concreto que atraviesa largos caminos. No se ve nadie, pero tampoco tengo una sensación de estar solos. Hay muchísimos colores, como si atravesáramos siempre una alfombra de flores.
Llegamos hacia un monte de pasto, siento que mi amplio vestido me impide avanzar cómodamente. Apenas alcanzamos a asomarnos hacia el borde. Del todo lado podemos ver campos más amplios, de más colores, como una enorme marea que se confunde con el cielo. Mi padre me dice que mire la casa que se encuentra cerca de la caída del monte de pasto. Miro la casa, es lo único que interrumpe momentáneamente los campos. Casi me alegro mirarla, sentirla nuestra, creer que es más hermosa que ninguna otra casa que haya visto antes. Entonces miro a un par de personas que salen de ella y las proporciones parecen cambiar. Siento que la casa es más pequeña de lo que parecía desde nuestra lejanía, o que las personas son más grandes de lo que deberían lucir. Todo lo demás en el campo parece cambiar de perspectiva y me confundo. Todo deja de parecerme tan hermoso, pero continuo sintiendo el viento suave que mece todo y que llena el ambiente. Sigo mirando a través del monte, sin entender cómo llegaremos al otro lado.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Como brillaba tu alma" de No Te Va A Gustar.

20.10.08

.sueños. .20.10.08.

Había estado con mi hermana hablando sobre un libro. La recuerdo asomándose a una esquina engañosa dentro de una casa a media luz, en tonos anaranjados. Dentro de ese libro yo guardaba un papel, una impresión con varios datos sobre documentos que tenía que conseguir.
Voy a la embajada de Cuba, que es un salón grande, con paredes de cristal alto y piso de piedra, pero que únicamente se compone por un gran escritorio central. Una especie de recepción cuadrada, muy larga y clara, dentro de la cuál se encuentran unas mujeres que lucen todas iguales. Sus sitios de trabajo están llenos de elementos de oficina como engrapadoras, lapiceros, pero no parece haber nada más, nada relevante. Me acerco y les pido una documentación que es la principal que necesito presentar. Le doy unos papeles para conseguirla y se aleja un poco para ver en unos cajones. Mira los apuntes que tengo, sobre los planes de estudio de la escuela de cine, y se ríe diciéndome si eso es lo que pretendo hacer. Le digo que sí y luego me insiste en que necesito otros documentos, pero le digo que no, que ya había leído todo y que era lo único. Parecía bastante enfadosa y buscando simplemente llevarme la contraria. Comienza a hablar con otra de las secretarías y parece ignorarme, hablan en voz alta y ríen de vez en cuando, con una risa aguda y molesta.
Hay una chica junto a mí, quizá un poco más pequeña que yo, luce muy delgada y frágil. Me dice que ella está haciendo los mismos trámites, pero que la escuela donde quiere ir le pide más cosas y que es difícil ver todo. Que las secretarias son siempre así y que no les haga caso. Me da su mail y me pide que le escriba, que podríamos ayudarnos o irnos juntas. Veo su caligrafía pequeña en mi libreta, su mail es v_b5@... Me parece agradable pero no estoy segura de que vaya a escribirle después, se va. Yo espero un rato más y de pronto todo parece desierto. Las secretarías lucen mucho más lejos y ya hablan bajo y de otras cosas, sin darse cuenta ya por completo de mi presencia. Me voy también.
Regreso al punto en que hablaba con mi hermana, asomándose por la esquina engañosa, con los tonos anaranjados a la luz del día. Vuelvo a hablarle del libro.
Entonces despierto.




En mis sueños suena "What can I say?" de Brandi Carlile.

17.8.08

.sueños. .16.08.08.

Me sentía como si al avanzar sólo bordeara las cosas. Como si todo estuviese cerca de los edificios y las formas, como una especie de fuerza de atracción. Recorro un largo tramo cargando una maleta, corro, detrás de mí viene Ian, a paso más lento, como fastidiado por lo que tenemos que atravesar.
Llegamos a la estación de tren, que es como un largo pasillo subterráneo, húmedo, oscuro y de concreto alto. No vemos a nadie hasta llegar al final donde la gente se amontona por pequeñas entradas sin orden, como refugiados de guerra. Camino hacia el final, donde ya casi no hay nadie y apenas se puede vislumbrar los rieles. Ian me alcanza finalmente pero continúa colocándose detrás de mí. Estamos España, y esperamos ese tren porque tenemos que ir a la Coruña, pero no estoy muy consciente de porqué la prisa.
Ian comienza a decirme algo, con un tono serio y continuo, como si se quejara mientras me narra una historia. Pero no puedo escucharlo, miro constantemente esperando poder ver cuando llegue el tren. Delante de mí obstaculizan mi vista algunas columnas de concreto y una especie de pantalla de plástico. A veces veo que se acerca algo pero entonces descubro que es completamente blanco y sé que es el metro, que pasa de largo sin siquiera detenerse. No tiene ventanas y no puedo ver a nadie dentro de él.
Siento como si cada vez hubiese más gente amontonándose en la estación y temo perder el tren cuando llegue. Entonces lo veo entrar en el andén, de naranja y blanco, y me apresuro hacia él. Al pasar descubro que no tenemos boleto y el hombre al frente me dice que tenemos que comprarlos antes de subir. Le digo a Ian que se adelante a subirse y yo lo alcanzo. Compro los boletos en un pequeño kiosko demasiado bajo, con demasiada luz por dentro y con una extraña reja negra cubriéndolo completamente. Cuando me acerco al tren veo que parece haberse transformado en una camioneta larga, con apenas unos cuantos asientos. Las filas son de cuatro y se encuentran en distintas posiciones a lo largo, las sillas se mueven muy fácilmente a través del espacio aunque se encuentran muy amontonadas. Varios chicos se han sentado ya adelante y jalo uno de los asientos para pasar atrás, a un par de asientos juntos. Apenas si encuentro espacio para poner mi maleta en el piso aunque no tenga espacio para poner los pies, pero Ian la pone en su asiento y salta hacia la cajuela, que es amplia y se encuentra desocupada. Le digo que porqué no se sienta y me dice que le molesta la falta de espacio, que está mejor ahí, aunque yo siento que sigue molesto conmigo y prefiere no estar cerca.
De otros sueños recuerdo un centro comercial pequeño y oscuro con tiendas deshabitadas, alguien jalando mi pierna del otro lado de una puerta y otras pequeñas imágenes que no alcanzan a concretarse. En algún punto me despierto.




En mi sueño suena "Timing" de Kevin Johansen