Mostrando entradas con la etiqueta piedra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta piedra. Mostrar todas las entradas

8.2.09

.sueños atrasados. .07.02.09.

Camino por unas calles pequeñas, de pueblo apenas ciudad, caluroso. Sé que son calles peligrosas pero no me importa, avanzo rápidamente con mi mochila en la espalda. Mirando únicamente el suelo y las bardas blancas que limitan las casas.
Paso junto a un grupo de chicos, una pequeña pandilla que se encuentra reunida en las afueras de una casa. Unos metros después de dejarlos atrás escucho como comienzan a sonar unas sirenas de policía. El grupo de jóvenes trata de dispersarse pero es evidente que los coches van detrás de ellos. Temo que me detengan a mí y corro hacia la última casa de la calle, a donde me dirijo, y como no tengo tiempo de tocar me resguardo lo más que puedo cerca de la barda, para evitar que me vean. Sé que a lo lejos ya han capturado a los jóvenes, y siento como una patrulla pasa por la esquina y me alumbra y sabe que estoy ahí. Pero no me dicen nada y se van.
Toco entonces a la puerta y ella me abre, parece como si no esperara mi visita. Sé que a esas horas está sola y por eso voy a verla, fingiendo que tengo que hacer algo en su casa, que me mandan por algo o que tengo que arreglar algo. Ella no pregunta y me deja entrar. Es pequeña, de estatura y de edad, viste un vestido blanco con flores azules, muy corto. Su piel es morena y lleva unas medias transparentes cubriendo sus piernas aunque es verano. Entra y me deja pasar como si no importara, regresa a sus ocupaciones en las habitaciones de atrás. Yo la sigo sin que me diga nada, miro como pasa frente al cuarto y luego a un baño muy grande con una puerta metálica blanca. La veo y no parece importarle mi presencia. Entro al cuarto, todo luce pequeño y con pocas cosas, está todo un poco tirado pero a mí no me importa. Ella entra entonces detrás de mí, como si ahora quisiera escucharme, y le digo que traje unas películas para que viera, o para que viéramos, y ella sabe que las tengo dentro de la mochila pero no me dice nada. Sale y se dirije ahora hacia la cocina y yo continuo avanzando detrás de ella.
Su cuerpo es pequeño y puedo abarcar gran parte de su cintura con mis manos. Ella se detiene sorprendida pero no me dice nada. La cargo por la cintura y la pongo sobre la mesa de madera con el mantel burdo. Sólo quiero tocarla y recorro su cuerpo como si no conociera ningún cuerpo humano antes, como si fuese un objeto siendo exhibido. Ella primero parece renuente a dejarme, me dice que no puede quererme, que no puede hacer nada más de lo que ya hace. Le digo que no importa, que solo quiero tocarla, como si no pudiera creer que fuera de verdad. Y entonces me deja, se ríe cuando le hago cosquillas y yo siento como ella se va volviendo más pequeña entre mis manos, como si fuera a desaparecer.
Alguien golpea la puerta fuertemente y yo me pongo de pie y tomo mis cosas. Entran antes de que podamos hacer nada y unos hombres comienzan a interrogarme. Son de la policía y me preguntan qué hago ahí a esas horas. Le digo que soy un vendedor, que paso a veces a vender películas y les muestro las que tengo en la mochila para que me crean y ellos violentamente las toman y se me corren de la casa. Me dicen que me vaya y que no regrese. Otros la han conducido antes al cuarto, quizá también preguntándole qué hacía conmigo a esas horas. Ella no dijo nada y sólo fue al cuarto, después de correrme los otros también irán ahí. Termino en la calle y me alejo, caminando hasta que el pavimento de la calle se convierta todo en piedras pequeñas y dejen de haber casas con portones blancos.
Entonces despierto.

20.10.08

.sueños. .20.10.08.

Había estado con mi hermana hablando sobre un libro. La recuerdo asomándose a una esquina engañosa dentro de una casa a media luz, en tonos anaranjados. Dentro de ese libro yo guardaba un papel, una impresión con varios datos sobre documentos que tenía que conseguir.
Voy a la embajada de Cuba, que es un salón grande, con paredes de cristal alto y piso de piedra, pero que únicamente se compone por un gran escritorio central. Una especie de recepción cuadrada, muy larga y clara, dentro de la cuál se encuentran unas mujeres que lucen todas iguales. Sus sitios de trabajo están llenos de elementos de oficina como engrapadoras, lapiceros, pero no parece haber nada más, nada relevante. Me acerco y les pido una documentación que es la principal que necesito presentar. Le doy unos papeles para conseguirla y se aleja un poco para ver en unos cajones. Mira los apuntes que tengo, sobre los planes de estudio de la escuela de cine, y se ríe diciéndome si eso es lo que pretendo hacer. Le digo que sí y luego me insiste en que necesito otros documentos, pero le digo que no, que ya había leído todo y que era lo único. Parecía bastante enfadosa y buscando simplemente llevarme la contraria. Comienza a hablar con otra de las secretarías y parece ignorarme, hablan en voz alta y ríen de vez en cuando, con una risa aguda y molesta.
Hay una chica junto a mí, quizá un poco más pequeña que yo, luce muy delgada y frágil. Me dice que ella está haciendo los mismos trámites, pero que la escuela donde quiere ir le pide más cosas y que es difícil ver todo. Que las secretarias son siempre así y que no les haga caso. Me da su mail y me pide que le escriba, que podríamos ayudarnos o irnos juntas. Veo su caligrafía pequeña en mi libreta, su mail es v_b5@... Me parece agradable pero no estoy segura de que vaya a escribirle después, se va. Yo espero un rato más y de pronto todo parece desierto. Las secretarías lucen mucho más lejos y ya hablan bajo y de otras cosas, sin darse cuenta ya por completo de mi presencia. Me voy también.
Regreso al punto en que hablaba con mi hermana, asomándose por la esquina engañosa, con los tonos anaranjados a la luz del día. Vuelvo a hablarle del libro.
Entonces despierto.




En mis sueños suena "What can I say?" de Brandi Carlile.