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26.1.09

.sueños. .25.01.09.

Hay un largo recorrido laberíntico. No me siento perseguida: tengo que llegar a algún sitio. Atravesamos casas viejas, pisos de lozas blancas y verdes. Paredes que se van cayendo, techos altos. Todo a media oscuridad. Todo encerrado y todo viejo. Pero siento que debo correr, que para después será demasiado tarde. Mi hermana corre detrás de mí todo el tiempo, no decimos nada, no es una competencia pero siento que debo llegar antes que ella. Adelante siempre luce más oscuro.
Al llegar a la última sala hay un mantel blanco en el suelo, en medio de una habitación sin más muebles. Sobre el mantel se encuentran dos pequeñas cunas a nivel del suelo. Como pequeñas cajas oscuras. Me siento en el suelo y detrás de mí mi hermana repite mis actos, espalda contra espalda. Tomo al bebé que está en la cuna frente a mí, lo abrazo. Ya no es una bebé, es una muñeca. Una muñeca vieja, fea, sin ropa, únicamente con el cuerpo de peluche blanco, los ojos azules muy abiertos y casi despintados, el cabello rubio sucio revuelto y escaso. La muñeca me mira, y yo me siento culpable de pensarla fea, de saberla fea. Después será demasiado tarde. Tomo un biberón y comienzo a alimentarla, la leche se cae por entre sus pequeños labios de plástico.
Entonces despierto.



En mis sueños suena "Prison song" de System of a Down.

6.12.08

.sueños atrasados. .05.12.08.

Apenas acabo de despertar y camino por el departamento buscando algo. El lugar luce mucho más amplio y lleno de cosas que lo normal. Entro al cuarto y me encuentro con Karla, quien parece estar trabajando en una especia de proyecto. Luce también mayor, como si fuera de mi edad. Me dice que encontró un regalo ideal para que le dé a Eduardo. Abre una especie de acordeón de papel en azul, donde se ven recortadas siluetas de hombres y en letras blancas dice 'mi siguiente marido'. Le digo que es una idea curiosa y continuo con mi búsqueda, ella va rumbo a la sala.
Cuando entro a la sala veo a Sergio y a una amiga de Karla desayunando, como si fuera un departamento comunal. Les digo que ya estoy lista y todos bajamos.
Vamos en el coche de la chica, ella maneja y yo voy de copiloto. Detrás van Sergio y Karla. El coche es pequeño y azul, avanzamos por la ciudad como si fuera todo de juguete. Los edificios lucen enormes y con miles de pequeñas ventanas, todo brilla mucho y no hay calles establecidas si no el espacio entre un edificio y otro. Karla me dice que tienen que buscar una pantera de peluche para el proyecto que están terminando. Les digo que no tengo prisa y espero mientras pasan junto a edificios cuya planta inferior son sólo escaparates muy brillantes pero con pocas cosas. Llevo puestos unos shorts beige y unas sandalias y pienso que tendré mucho frío dentro de poco, o que quizá llueve, que fue una mala elección. Subo los pies sobre la parte delantera del coche, quebrándome completamente mientras trato de abrir un paquete de los muppets que me regalaron.
Nos detenemos frente a un edificio y Karla baja, la tienda está en el segundo piso y tenemos que esperar a que vaya a ver si encuentran lo que necesitan. Consigo abrir el paquete y dentro hay una rodillera con la imagen de la rana René y de Peggy. Luce plástica y estrecha. Sergio me dice que no me atrevería a usarla y le digo que por eso me puse shorts. Me cuesta trabajo ponerla en mi rodilla izquierda y cuando finalmente lo logro Karla regresa al coche, aunque no queda muy claro si consiguió la pantera o no. Miro la rodillera y ya no me parece que luzca bien, y pienso si la elección de ropa fue la adecuada.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Manamana" de The Muppets Show.

22.10.08

.sueños. .22.10.08.

Me dijeron que no saliera de la habitación, estaba en alguna parte de un edificio a oscuras, en medio de una calle abandonada, en algún sitio que no conozco. No había nada en la habitación y yo la sentía tan pequeña como si estuviera encerrada en un armario. La sensación de no pertenecer me hacía preguntarme por qué debía esperar ahí. Y me habían advertido no salir, yo miraba por la única ventana la calle que parecía amarilla por la luz de las farolas en la noche. Como si saltara por la ventana yo me encontraba fuera, y caminaba, sintiendo a lo lejos las luces de neón moviéndose, como si la verdadera ciudad estuviera más lejos, del otro lado. Todo luce abandonado, pero no muerto, como si apenas hubieran dejado esas calles y pronto fueran a regresar por ellas.
El sueño cambia y estoy en alguno de los salones de mi primaria, están en filas todos los grandes escritorios de madera, pero no está el escritorio del profesor, en lugar de ello hay una especie de armario improvisado, grande, como otro pequeño cuarto a un nivel ligeramente superior. Estamos encerrados, como si tuvieramos qué vivir ahí y no hay modo de mirar afuera, las ventanas están selladas. Yo entro al pequeño cuarto como queriendo descubrir qué hay dentro, y no hay nada, más que el espacio entre las paredes amarillas. En algunas partes hay agujeros ya que las paredes son de alguna especie de plástico, ojos curiosos me miran por esos agujeros. Yo tomo papeles que encuentro y los voy colocando para sellar cada agujero, no quiero que me miren, quiero estar sola adentro.
El sueño cambia constantemente y yo corro por azoteas, por paredes de concreto, cambio siempre de sitio, quizá lo único que sé es que no debo salir, siempre debo encontrarme adentro.
Eventualmente despierto.




En mi sueño suena "Afuera" de Jaguares.