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31.10.08

.sueños atrasados. .28.10.08.

Me encuentro en un punto indefinido, una especie de supermercado a mitad de la nada. Alguien llama desde afuera y salgo. Atravieso anaqueles y objetos coloridos, principalmente anaranjados. Afuera está mi padre y dice que tenemos que irnos antes de que lleguen las aguas. Hay un sólo camino de concreto que atraviesa largos caminos. No se ve nadie, pero tampoco tengo una sensación de estar solos. Hay muchísimos colores, como si atravesáramos siempre una alfombra de flores.
Llegamos hacia un monte de pasto, siento que mi amplio vestido me impide avanzar cómodamente. Apenas alcanzamos a asomarnos hacia el borde. Del todo lado podemos ver campos más amplios, de más colores, como una enorme marea que se confunde con el cielo. Mi padre me dice que mire la casa que se encuentra cerca de la caída del monte de pasto. Miro la casa, es lo único que interrumpe momentáneamente los campos. Casi me alegro mirarla, sentirla nuestra, creer que es más hermosa que ninguna otra casa que haya visto antes. Entonces miro a un par de personas que salen de ella y las proporciones parecen cambiar. Siento que la casa es más pequeña de lo que parecía desde nuestra lejanía, o que las personas son más grandes de lo que deberían lucir. Todo lo demás en el campo parece cambiar de perspectiva y me confundo. Todo deja de parecerme tan hermoso, pero continuo sintiendo el viento suave que mece todo y que llena el ambiente. Sigo mirando a través del monte, sin entender cómo llegaremos al otro lado.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Como brillaba tu alma" de No Te Va A Gustar.

11.10.08

.sueños. .11.10.08.

Venía con Alejandra en su camioneta, atravesando la calle que se encuentra detrás de la universidad. Era de noche, como si acabáramos de salir de algún sitio cercano pero al mismo tiempo se sentía como esos largos viajes en que a uno lo sorprende la noche sin llegar a su destino. Hablábamos en voz baja y nuestras palabras se confundían con la música, sin voz, que inundaba el espacio dentro del automóvil.
En algún momento, pasando frente a una casa vieja que tiene una larga entrada llena de árboles, vimos como en el carril contrario venía en nuestra dirección Dulce en su carro. Yo no me fijaba en el detalle hasta que Alejandra me hacía ver que, finalmente y contra todos nuestros consejos, Dulce venía manejando. Yo veía entonces que Lili venía en el asiento del copiloto y en lugar de mirar hacia el camino miraba fija pero tranquilamente a Dulce. Por la expresión de ésta y por los movimientos del volante parecía como si estuviese conduciendo a gran velocidad, pero en realidad apenas si el coche avanzaba suavemente por el camino. Lili no parecía alarmada, y deducíamos una discusión en la cuál Dulce se negó a cederle el control del coche sin demasiada protesta por parte de Lili. No volteaban a vernos siquiera y se perdían después de pasar junto a nosotros. Alejandra me comentaba, un poco molesta, lo peligroso que era que estuviera manejando. Yo no reparaba en pensar qué hacían ellas conduciendo desde la dirección contraria, de dónde venían y hacia dónde iban.
Alejandra volvía a la plática silenciosa pero yo no hablaba más, me daba cuenta entonces que la calle estaba sola, que no había nadie caminando y que el de Dulce había sido el único carro con el que nos habíamos encontrado, que las farolas estaban apagadas y que todas las luces parecían haberse apagado también, aunque una cierta luminosidad tenue y sepia caía sobre todos los objetos a nuestro alrededor. Continuábamos en el camino, en dirección opuesta a la casa.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Volve a casa" de No Te Va A Gustar.