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27.10.08

.sueños. .27.10.08.

Veo repetida una imagen, como si sucediera detrás de un espejo. En ella una mujer se encuentra atrapada en una habitación. No se distingue bien su rostro pero tiene el cabello negro y una bata blanca. En algún momento, sin que se de cuenta, una mano invisible parece atar hilos rojos alrededor de su cintura. El movimiento de los hilos dificulta sus propios movimientos, se encuentra atrapada. En la habitación parece estar sola pero no lo está, tampoco puede salir.
Luego vuelvo a donde estoy, la casa de Nery, fui a visitarla y me lleva hacia la habitación donde tendré que dormir. Subimos por unas escaleras pequeñas, alejadas del resto de la casa, pasamos por una habitación y luego llegamos a otra más alta. Es una habitación amplia, hay tres camas y un baño, aunque no tiene ventanas. El piso es de madera, las camas están cubiertas por sábanas blancas. Nery me dice que ahí dormiré y se despide. Yo siento que la habitación es la misma que veía antes. Le pregunto dónde dormirá ella y me dice que en el cuarto que pasamos primero. Le digo que porqué no duerme aquí conmigo, que hay suficiente espacio y así podremos platicar antes de dormir. Me responde que no le gusta este cuarto y se va.
Me siento incómoda, trato de no pensar en ello pero no puedo dormirme, dejo todas las luces encendidas. En algún momento entra una mujer que trabaja en su casa, una mujer grande, con ese dejo de paz y sabiduría, me dice que sólo va a buscar algo. Entonces me pregunta por qué duermo en esa habitación y le respondo que Nery me dijo. Dice que no debió haberlo hecho, que Nery prefiere pensar que no sucede nada en su casa pero que no es bueno dormir ahí, que vaya con ella y podré dormir en su habitación. Subimos hasta el fin de las escaleras, una habitación más pequeña pero con ventanas en todas partes, luminosa como si fuera de día. Pero entonces siento como si alguien atara hilos rojos en mi cintura, trato de moverme pero no puedo. Ella dice que es tarde, que olvidamos cerrar las puertas y ya nada puede hacerse. Y ahora yo estoy del otro lado del espejo, o me miro de lejos, como si ya no estuviera ahí.
Suceden otras cosas más que no puedo hilar, y entonces despierto.




En mi sueño suena "Ella usó mi cabeza como un revolver" de Soda Stereo.

8.10.08

.sueños atrasados. .07.10.08.

Recorremos la ciudad en coche. Me siento como una niña pequeña: atrapada cuando pensaba huir. Como si antes hubiera tenido que estar en otro lugar y lo hubieran evitado. Voy en el último asiento, sola, miro por la ventana los muros altos de la ciudad que parecen esconder los edificios. En varios de ellos hay varias pinturas urbanas, principalmente textos. Pienso que me gustaría ver y fotografiarlos, pero sé que no podré, como si fuera una ciudad desconocida a la que no fuera a regresar nunca.
Llegamos a casa de mi abuela, toda la avenida se encuentra llena de gente que se amontona en las aceras mientras que la calle está desierta. Todos parecen esperar al carnaval, pero juntos y silenciosos, con una alegría culpable que flota en el ambiente. Entrando a la casa mi madre me dice que me apure, que tengo que llegar temprano. Entonces recuerdo que me inscribió a una especie de concurso de belleza que me pareció ridículo en el momento pero que acepté por no contradecirla. Llegando a su habitación hay muchas maletas abiertas, la ropa se escapa desordenadamente de ellas, pero ninguna es mía. Colgado junto al tocador hay un vestido de gala verde esmeralda, escotado y largo. Recuedo vagamente su elección, mi madre me dice que me lo ponga. Busco en vano un sostén para usar y que no luzca mal con el verde. Descubro que en realidad no tengo nada de ropa ahí. Junto a mí la cama está fuera de lugar, como tapando la puerta que da al patio. En ella platican y juegan mi hermana y unas amigas suyas. Pero no son permanentes, como si cambiaran, como si mi hermana por momentos fuera Isis y como si su amiga Noemí fuera por momentos Betty. Entonces Noemí/Betty me dice que ella puede prestarme un sostén suyo y alcanza una de las maletas abiertas y saca uno azul pastel, decorado con muchos pliegues del mismo color que simulan flores. Pienso que no quedará con el vestido, que se notará a través de la tela, pero no tengo otra opción. Trato de ponérmelo pero es demasiado pequeño, como si fuera de muñeca. Mi madre me apura y me da soluciones inútiles al caso, mientras yo pienso en las preguntas que harán y en mi imaginación siempre terminan haciéndome alguna de literatura ante la mirada extrañada de los demás presentes. En mi imaginación estamos en un cuarto cerrado, pequeño, de suelos y paredes de madera, las demás participantes son muy niñas. Le respondo a mi madre que no se apure y de uno de los pequeños cajones en el suelo saco un sostén de rayas negras y blancas. Me parece la mejor opción, ella me repite que se ha hecho tarde pero no escucho nada. Comienzo a peinarme frente al espejo.
Entonces despierto.




En mis sueños suena "Ella es azul" de Volován.

29.8.08

.sueños atrasados. .28.08.08.

Primero suceden algunas cosas en un gran patio, antes de que pase al otro sueño, en que me encuentro de nuevo en España, en Santiago, como un efímero regreso que celebro con una cena. Es de noche y me encuentro en el restaurante de Norma, pero luce más amplio, con dos salones para los comedores, con la madera de los pisos y paredes relucientes y como si estuviese en el último piso de un edificio alto por cuyas ventanas pudiese distinguirse las luces de Santiago de noche. Estoy sentada en una mesa de un rincón con varios conocidos, María, Manoela, pero también personas que no deberían estar allá, como si fuese una reunión impersonal. No recuerdo hablar con nadie, estoy sentada de lado viendo a las personas en las otras mesas, que lucen muy lejanas. Entonces le pregunto a Natalia por qué no vino Noa, ya que ahora son compañeras de cuarto. Ella me dice que probablemente no sabía, que se quedó en el departamento. Yo pienso en porqué ella no le avisó y salgo del lugar hacia otro cuarto. Ese otro cuarto es una especie de recibidor, cuyo único mueble es una pequeña mesa de madera donde se encuentra el teléfono, junto a unas grandes ventanas. Le marco a Noa mientras miro las calles oscuras más abajo. Noa luce sorprendida porque la llame, me dice que no sabía pero que tampoco sabía si podría ir en ese momento. Le digo que no se preocupe, que no importa, y ella comienza a hablar y hablar sin que yo pueda entender todo lo que me dice. Mientras ella habla miro por la ventana a un amigo de mi hermano caminar con dirección al restaurante y recuerdo también haberlo invitado. Lo veo entrar y calculo el tiempo que le tomará subir por las escaleras, entonces le digo a Noa que tengo que colgar y que hablaremos después.
El amigo de mi hermano entra entonces, por la puerta que queda del otro lado de ese recibidor, pero antes de él entra mi abuela, quien falleció cuando yo tenía 9 años. Lucía exactamente igual que en mis recuerdos, con su cano cabello finamente recogido, con sus ajustados y elegantes vestidos, éste en color completamente negro. Su piel tan blanca. Me quedo paralizada por un momento pero no lo razono, corro hasta ella y la abrazo y ella me devuelve el abrazo. Debería estar feliz, pero hay algo dentro de mí que se rompe y siento como si una cortina de arena resbalara por mi cuerpo hasta detenerse a mis pies. Comienzo a llorar sin poder detenerme y ella no me dice nada, sólo continua abrazándome fuertemente. Siento que me caigo, que nos caemos, y continuo abrazándola y llorando en el suelo, hasta que mi madre sale del comedor conjunto y se detiene junto a mí diciéndome que me detenga, que me calme. Levanto la vista y veo a las personas a mi alrededor, mi madre, el amigo de mi hermano, los que miran desde el comedor, pero ya no es mi abuela a quien sostengo, es un espejo. Mi madre me dice que fui siempre yo. Miro mi reflejo y soy yo quien viste ese vestido negro y cuyo cabello cano se recoge en un tocado alto.
Entonces despierto.




En mi sueño suena "Desde mi cielo" de Mago de Oz.

5.8.08

.sueños. .05.08.08.

Era una casa vieja y enorme, llena de pasillos y escaleras, totalmente alfombrada de rojo y sin ventanas por las cuales mirar. En un cuarto me encuentro con mi hermano y ahí vemos películas de terror viejas con pésima calidad. Primero vemos una basada en los crímenes de un asesino serial que en la representación lucía más bien como una momia, completamente chupado y con los ojos idos. La película se corta a la mitad y mi hermano me dice que vaya a buscar el resto. Salgo de la habitación y a la derecha hay unas enormes escaleras, bajo, tengo noción de recorrer muchos pasillos y cuartos y de hablar con algunas personas aunque tengo la noción de que estamos solos en la casa. Al final encuentro los discos y subo de nuevo, al llegar a la habitación nos damos cuenta de que comienza una nueva película pero no nos importa. Al inicio hay un hombre parado en un andén que en realidad es una sola estructura de piedra. Sabe que hay alguien cercano a él pero no podemos verlo, llega un enano y él le da una carta, le dice que es importante que llegue pronto a su destino. El enano quiere saber qué es lo que sucede pero todo parece completamente en secreto. Luego la escena cambia a una casa exactamente igual a la que nos encontramos, donde un hombre con el rostro casi cadavérico habla frente al espejo, su esposa detrás de él parece no percatarse de la propia apariencia del mismo ni de nada, como si su conversación fuese algo completamente independiente de la trama. El hombre finalmente abre la boca y se ve entonces que no tiene dientes si no, en su lugar, una especie de encías afiladas grotescamente. Todas las escenas se han sucedido en blanco y negro.
Mi hermano y yo simplemente continuamos viendo la película. Entonces despierto.




En mi sueño suena "Track 12" de Devil Doll.