
Nunca había estado más cerca de parecerse a sus patologías: un abismo en la boca del estómago, la retórica de las malas películas de terror. El orden en que los personajes caen, en que ustedes caen, como fichas de ajedrez. Nunca había visto un arma, más allá de la seguridad de las películas violentas. Hay algo más, algo que te toca. La piel como un vasto mundo incongruente. Su piel camuflajeada con el agua de la tina, con el sonido ensordecedor de la regadera lluvia al caer. No te cree que llamaras frágil a Ana. Recuerda a una pelirroja, pero más recuerda los golpes a la puerta de madrugada. El choque en el sótano, el escape del hombre triste. Qué cerca estaba la realidad, su realidad de televisión. Sus encuentros de fiebre bajo el semáforo, los ríos de coches detenidos: todos somos espectadores de la miseria. Entonces sí el final feliz, el abandono cómodo a los lugares comunes era: despertó, todo había sido un sueño. Pero no.
"todo había sido un sueño. Pero no."
ResponderEliminarMe desarmas sin piedad, gamberra n_n
Besos desarmados .^
Los mejores (o peores) sueños se tienen con los ojos abiertos.
ResponderEliminarnébula me lee el pensamiento y, en tus cuentos, resalta las mismas cosas que resaltaría yo
ResponderEliminarpero algún día llegaré yo antes
muahahahaha
besos
http://susurroypienso.blogspot.com/2008/11/se-hace-camino-al-andar.html
ResponderEliminar.^
http://www.revistareplicante.com/12/pensamiento2.html
ResponderEliminarseguro algo te interesará minimamente